sábado, 30 de diciembre de 2006

AMPLIACIÓN DEL PALACIO DE CONGRESOS: CARTA ABIERTA A GÓMEZ DE CELIS


Estimado Sr. Gómez de Celis:

Permítame el atrevimiento de dirigirle estas líneas, pero la lectura de sus declaraciones -de la que se hacen eco hoy los periódicos- acerca de la ampliación del Palacio de Congresos me obliga a puntualizar y matizar sus palabras. Sostiene usted que "no es un proyecto exclusivo del Consistorio; fue consensuado hace tres años por todos, incluida la CES". Sin ánimo de convertirme en abogado del diablo de la patronal sevillana, su afirmación no se ajusta a la realidad. Es cierto que el boceto presentado por Gullermo Vázquez Consuegra fue el elegido por unanimidad por el jurado, pero obvia usted -interesadamente o por desconocimiento- algunos 'detalles' signficativos que ponen en solfa claramente su contundente afirmación. El proyecto que hoy está encima de la mesa no es exactamente el que se eligió entonces. Y me explico. Cuando se seleccionó el anteproyecto del prestigioso arquitecto sevillano, el presupuesto estaba fijado en 38.060.481,80 euros (aprobado por la asamblea general del consorcio Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla el 19 de febrero de 2003), un ¡244,7 por ciento! menos de lo que se plantea ahora. Es más, en un gesto de rigor y miramiento por el dinero público, el representante de la Diputación mostró sus dudas acerca de que con ese dinero se pudiera levantar la obra propuesta por Vázquez Consuegra, por lo que exigió una cuantificación ajustada a la realidad para evitar que ocurriera lo mismo que con el Estadio Olímpico. ¿De verdad sigue usted pensando que el proyecto de hoy es el que se aprobó por consenso hace tres años? Que no estuviera entonces usted en el gobierno municipal no puede ser una coartada para reescribir la realidad.

Con mi más distinguida consideración, le saluda atentamente

El Viajero Invisible

1 comentario:

placero dijo...

Reescribir la realidad. Eso sí que les gusta a los políticos. Para eso deben estar los periodistas. Para no dejarles hacerlo y recordar los hechos y las promesas tal y como se sucedieron. Muy bien, viajero.

 
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